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Los Juegos Olímpicos de Pekín, un reto para la imagen de un país

Falta menos de una semana para que el Estadio Nacional de Pekín inaugure los XXIX Juegos Olímpicos. Son los JJOO del 'ocho', número de la suerte en China, pero también son los campeonatos de la polémica, con los que tiene que lavar su cara ante el mundo.

La violación de los derechos humanos, la censura parcial a páginas web "sensibles" o la contaminación crónica y preocupante que padece el cielo de Pekín, son los protagonistas en las vísperas de la ceremonia de apertura.
Por el contrario, los valores olímpicos y los atletas han quedado relegados a un segundo plano.

Por Sergio Sánchez Barreda
CNN+. China se encomienda en los siete primeros días del mes de agosto a su cultura milenaria, a sus principales filosofías y religiones, el confucionismo, el taoísmo y al budismo, pero sobre todo a la suerte.

Una suerte que los chinos creen que tendrán de cara durante todo el octavo mes del año. Los XXIX Juegos Olímpicos modernos comenzarán el próximo día 08.08.08 a las 08.08 horas de la tarde. Esta cifra equivale a "riqueza" en chino mandarín y es el número "estrella" de este pueblo tan supersticioso.

Sin embargo, desde que el COI eligió a Pekín como sede de los JJOO en 2001, los organizadores chinos han tenido que recorrer un itinerario complejo, trabado y saturado de obstáculos. ¿Se habrá convertido el '8' en un número maléfico?

Continúa la polémica

A falta de menos de una semana para que arranque la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Pekín, los ánimos se encuentran al "rojo vivo".

En los últimos días, Amnistía Internacional ha publicado su último informe "Promesas incumplidas", en el que denuncia la continua violación de derechos humanos por parte del Gobierno chino y el incumplimiento de las promesas de mejora que realizó Pekín cuando fue elegida sede olímpica. Este estudio ha encendido de nuevo a la comunidad internacional, en las vísperas del tan esperado acontecimiento, como si del pebetero olímpico se tratase.

Además, la contaminación crónica que padece la capital china no cesa. Las autoridades trabajan contra el crono para diluir buena parte de la bruma que pende del cielo pekinés, pero la mezcla sofocante de polvo de construcciones, gases de los vehículos y humos industriales no está dispuesta a desaparecer de su hábitat natural.

Si también sumamos la censura denunciada por los periodistas extranjeros, el accidentado recorrido de la antorcha olímpica, el conflicto con el Tíbet, o la reciente grabación de la ceremonia de apertura por una televisión surcoreana, nos encontramos ante unos campeonatos con tintes más políticos que deportivos.

Los derechos humanos

Sin duda, el tema más espinoso al que se tiene que enfrentar el Gobierno de China, desde el próximo viernes hasta que finalicen los Juegos el 24 de agosto, son las acusaciones sobre las violaciones a los derechos humanos y por la situación en el Tíbet.

Estas circunstancias se han traducido ya en diversos actos de protesta tanto por asociaciones pro derechos humanos como por los propios Estados, con las amenazas de boicot a los JJOO por parte del presidente de EEUU, George W.Bush, o del presidente de turno de la UE y de Francia, Nicolas Sarkozy.

Amnistía Internacional ha elaborado una lista de quebrantamientos de los derechos humanos que China debe cambiar para convertirse en un espejo en esta materia al resto del mundo. En este sentido, la ONG exige respetar los derechos de los activistas, juicios justos para todos, detener las ejecuciones, la libertad para los activistas de Tiananmen y acabar con la censura. En caso contrario, las protestas tendrán lugar también durante la competición.

La libertad de comunicación es otro tema arduo que las autoridades chinas deben asumir. Noticias contradictorias que conducen a la duda suceden en las últimas horas. El pasado jueves 31 de julio, la administración se disculpó ante los más de 200.000 periodistas que cubrirán el evento deportivo porque las páginas "sensibles" de Internet estarían censuradas.

Sin embargo, horas después y tras presiones del COI, el Gobierno ha levantado parcialmente la censura liberando páginas de varias organizaciones de derechos humanos, aunque sigue vetando todo contenido relacionado con el Tíbet, el pueblo uigur o Falun Gong.

Se confía en la meteorología

Los chinos buscan el control absoluto no sólo en las personas sino también en el tiempo. La contaminación de Pekín insiste en quedarse en la ciudad pero el Ministerio de Protección Medioambiental ha elaborado un plan para calmar a los deportistas, que temen por su salud y estudian participar con mascarillas.

Desde el pasado día 20 de julio, por Pekín sólo circula diariamente la mitad del parque automovilístico privado, en días alternativos en función de si el número de la matrícula es par o impar.

Además, desde ese mismo día, se han detenido las obras de construcción para limitar el polvo en el aire y las industrias más contaminantes detuvieron su producción. Estas medidas, junto con la aparición de la lluvia, ha ayudado a que el índice de polución del aire se sitúe en 69, una cifra considerada "moderada".

Por otra parte, el estrés se apodera de los organizadores en busca de la perfección. La prensa china publica que, en caso de lluvia el día de la ceremonia, se llevarán a cabo un plan consistente, por un lado, en provocar lluvia de forma artificial, con bombas de yoduro de plata, y por otro lado, "modificar la estructura de la niebla" para reducir el volumen de las precipitaciones.

¿Dónde está el espíritu deportivo?

Si el barón de Coubertin pudiese ver todo lo que acontece a los Juegos Olímpicos de Pekín no se sentiría orgulloso. Él ideo este acontecimiento global para fomentar el hermanamiento, la solidaridad y la amistad entre todos los países del mundo, a través del deporte.

Estos valores se han visto reducidos en estas olimpiadas, y a escasos días del pistoletazo de salida prácticamente no se habla de las infraestructuras, de las 302 competiciones en 28 deportes que se llevarán a cabo o de los 10.500 atletas de 205 federaciones nacionales afiliadas al COI que participarán en Pekín.

Para Coubertin, los deportistas, que llevan cuatro años esperando esta cita, son los encargados de transmitir a la sociedad una filosofía de vida basada en la alegría del esfuerzo, el valor educativo del buen ejemplo y el respeto por los principios éticos fundamentales universales.

Ellos deben ser los protagonistas porque son la personificación de los aros olímpicos, la unión entre los cinco continentes.

Fuente: CNN+

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